La diabetes es una condición que impacta al cuerpo en muchos niveles, y uno de los órganos que más resiente sus efectos es, sin duda, es la piel. De hecho, se estima que un alto porcentaje de personas con diabetes experimentará alguna complicación cutánea en su vida, siendo la resequedad extrema (xerosis) la más común.
A continuación, te explicamos por qué ocurre este fenómeno y cuáles son las claves definitivas para restaurar la barrera cutánea y devolverle el bienestar a tu piel.

¿Por qué la diabetes causa resequedad en la piel?
La pérdida de hidratación no es una simple coincidencia; responde a factores biológicos específicos:
Pérdida de líquidos: Cuando los niveles de glucosa en sangre son elevados, el cuerpo intenta eliminar el exceso de azúcar a través de la orina, lo que reduce la hidratación general del organismo.
Afectación circulatoria y nerviosa: La diabetes mal controlada puede dañar los vasos sanguíneos pequeños y los nervios que estimulan las glándulas sudoríparas y sebáceas. Al producir menos sudor y grasa natural, la piel pierde su capacidad para retener la humedad.
Barrera cutánea debilitada: Esta falta de lubricación rompe la barrera protectora de la piel, haciéndola más vulnerable a grietas, picazón (prurito) e infecciones por bacterias u hongos.
Trucos eficaces para combatir la resequedad extrema
Para proteger la piel y evitar complicaciones mayores (como el pie diabético), es fundamental adoptar una rutina de cuidado diario enfocada en la alta hidratación y la suavidad.
1. Elige duchas cortas y con agua templada
El agua muy caliente y los baños prolongados eliminan los aceites naturales de la piel, empeorando la resequedad. Intenta que tus baños no duren más de 10 minutos y usa agua tibia.
2. Usa limpiadores "Syndet" (sin jabón)
Los jabones tradicionales suelen tener un pH alcalino que barre la barrera cutánea. Opta por sustitutos de jabón (limpiadores sintéticos o syndet) que limpien con suavidad sin resecar.
3. Hidratación en los "3 minutos de oro"
El mejor momento para aplicar la crema hidratante es inmediatamente después de salir de la ducha, cuando la piel aún conserva algo de humedad. Busca fórmulas ricas en urea (entre el 5% y el 10%), emolientes o ceramidas, que ayudan a retener el agua y reparar la barrera protectora.
4. Revisa tus pies diariamente
La piel de los pies es la más susceptible a sufrir heridas debido a la resequedad extrema. Aplica crema hidratante en todo el pie, pero evita estrictamente el área entre los dedos, ya que la acumulación de humedad en esa zona puede favorecer la aparición de hongos.
5. Mantén una hidratación interna
Asegúrate de tomar suficiente agua a lo largo del día y, lo más importante, mantén un control riguroso de tus niveles de glucosa en sangre de la mano de tu médico, ya que esta es la raíz del problema.
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Fuente: Clínica Mayo

